ELOGIO DEL TACTO

Los ciegos de nacimiento pueden infundirnos miedo porque suelen desplazarse por el mundo como cuchillos lentos.  Un ciego encarna los conceptos que se forman por el tacto, no taladra ningún objeto con la fuerza imperialista del ojo.  Lo creemos condenado a la lentitud, a recorrer la superficie de las cosas cercanas, literalmente al-alcance-de-las-manos.  Pero quizás la condena no lo sea. Ese despliegue de los dedos sobre la epidermis del mundo lo devela todo.  Sin el espejismo de la verdad visual, cualquier objeto, cualquier cuerpo, se ofrece como virgen, nos obsequia su textura y su latido, su temperatura y su temblor, sus pliegues y pendientes, su quietud silenciosa o sus aullidos. ¿quién necesita entonces del color y de la perspectiva?  



acephale-x

Comentarios

  1. Imagino a Pacino como el coronel Frank Slade pisando el acelerador del ferrari o bailando con aquella rubia olvidada en una mesa, aquel tango de Gardel.
    Aunque seguro extrañó no poder ver nada despues de "la petit mort"

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