PHANTASMATAS







Más que tomar la palabra, hubiera preferido verme envuelto por ella y transportado más allá de todo posible inicio.  Me hubiera gustado darme cuenta de que en el momento de ponerme a hablar ya me precedía una voz sin nombre desde hacia mucho tiempo: me habría bastado entonces con encadenar, proseguir la frase, introducirme sin ser advertido en sus intersticios, como si ella me hubiera hecho señas quedándose, un momento, interrumpida.  No habría habido, por tanto, inicio y en lugar de ser aquel de quien procede el discurso yo sería más bien una pequeña laguna en el azar de su desarrollo, el punto de su desaparición posible. 

Michel Foucault.  El Orden del Discurso.

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