TEATRUM PHILOSOPHICUM





Prestemos atención, en los epicúreos, a todos estos  efectos de superficie donde se  desarrolla su  placer; ondas que  provienen  de la profundidad de los cuerpos, y que se elevan como jirones de niebla –fantasmas del interior rápidamente reabsorbidos en otra profundidad por el olfato, la boca, el apetito; películas extraordinariamente delgadas que se desprenden de la superficie  de los objetos y vienen  a imponer en el fondo de  nuestros  ojos colores y perfiles (epidermis flotantes, ídolos de la mirada); fantasmas del miedo y del deseo (dioses de nubes,  bello rostro adorado, «miserable esperanza llevada por el viento»). Hoy es preciso pensar toda esta abundancia de lo impalpable: enunciar una filosofía del fantasma que no esté, mediante la percepción o la imagen, en el orden de unos datos originarios, pero que le permita tener valor entre las superficies con las que se relaciona, en el retorno que hace pasar  todo lo  interior afuera y todo lo exterior adentro, en la oscilación temporal que siempre le hace precederse  y seguirse,
M. Foucault TEATRUM PHILOSOPHICUM







Comentarios

Entradas populares