Capítulo VIII


Comentarios

  1. Nadie está, aunque parezca estar, en el mundo.
    Como cuando en el agua lisa y resplandeciente
    cae una piedra que llena el aire con su eco,
    igual el todo, permanencia inmóvil,
    se abre y se cierra con cada nudo, fugaz, de acaecer.
    Ruidos de agua, y silencio después,
    en un lugar arcaico y sin orillas.

    Juan José Saer. Ruidos de Agua.

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